Dr. Iván Rodríguez Núñez
“La escala EPInfant es un instrumento desarrollado para cuantificar el esfuerzo percibido general en la población infantil, […] sus descriptores verbales e ilustraciones visuales se adaptaron para niños con diversos niveles de desarrollo cognitivo.”
(Rodríguez-Núñez & Manterola, 2016, p. 31

Introducción
La percepción de esfuerzo (PE) constituye una experiencia subjetiva compleja que integra señales fisiológicas, sensaciones de fatiga muscular, dificultad respiratoria y factores cognitivos, y representa un componente esencial en la regulación y monitorización de la intensidad del ejercicio. Es una respuesta consciente ante los cambios metabólicos, por ejemplo el aumento de lactato, la activación de receptores musculares y el incremento de la ventilación— que se codifican como sensaciones internas de carga y fatiga. La capacidad de percibir y comunicar ese esfuerzo, a través de escalas estructuradas, facilita tanto la práctica clínica como educativa, ya que permite ajustar de forma individualizada y contextualizada la intensidad del ejercicio en poblaciones vulnerables como niños y adolescentes.
Históricamente, las escalas de percepción de esfuerzo más utilizadas —como la escala de Borg (6‑20) o la CR‑10— fueron diseñadas para adultos, con rangos numéricos amplios y descriptores verbales que remiten a experiencias adultas de cansancio. En niños, estas escalas encuentran limitaciones importantes: la capacidad cognitiva, el nivel de abstracción y la familiaridad con idiomas o conceptos numéricos más elevados no siempre están desarrollados adecuadamente, dificultando su comprensión y reduciendo su validez. Por ello, en las últimas décadas se han desarrollado herramientas adaptadas, que combinan formatos visuales, verbales y numéricos simples, más adecuados al desarrollo cognitivo infantil.
En este contexto surge la Escala de Esfuerzo Percibido Infantil (EPInfant), desarrollada en Chile con la intención de ofrecer un instrumento validado, culturalmente adaptado al español y diseñado explícitamente para niños y adolescentes. El propósito central de este artículo es describir los fundamentos teóricos, aplicaciones prácticas y utilidad clínica de la EPInfant. El fin es poner a disposición de la comunidad profesional —médicos, kinesiólogos y profesores de educación física— una revisión académica detallada. Esta revisión integrará las bases fisiológicas, el respaldo de su validación psicométrica y su potencial aplicación en contextos reales.
La EPInfant se sustenta en sólidos fundamentos psicofisiológicos: al medir la PE en función de sensaciones interoceptivas (como la respiración acelerada, la fatiga muscular y la carga cardiovascular), permite un acercamiento cualitativo y cuantitativo coherente con los valores medidos objetivamente. Además, su diseño incorpora consideraciones desarrollistas. Emplea números del 0 al 10, descriptores verbales sencillos en español y representantes gráficos progresivos de esfuerzo (ilustraciones que reflejan expresiones faciales o posturas de fatiga). Esto contribuye a que niños en etapas de “operaciones concretas” (8–12 años) o incluso algo más avanzadas puedan comprender y usar la escala correctamente.
Este enfoque multidimensional responde tanto a las necesidades metodológicas —asegurar validez, confiabilidad y contenido apropiado para edad— como a los requerimientos clínicos y pedagógicos: la EPInfant no solo permite medir esfuerzo en contextos estructurados como test de ejercicio, sino también facilitar la autorregulación durante clases, entrenamientos escolares o programas de rehabilitación pediátrica. A partir de estas premisas, esta revisión analiza detalladamente el proceso de construcción de la escala, las evidencias de validación y confiabilidad que la respaldan, así como sus aplicaciones y recursos disponibles.
Fundamentos cognitivos y fisiológicos
La percepción de esfuerzo en la infancia no puede entenderse únicamente como una variable fisiológica derivada de los cambios cardiorrespiratorios y metabólicos, sino que también requiere considerar la maduración cognitiva. Tal como lo plantea la teoría del desarrollo de Piaget, los niños atraviesan distintas etapas en su capacidad de abstracción y razonamiento. Durante el período de operaciones concretas (aproximadamente entre los 7 y 12 años), el pensamiento se basa en representaciones tangibles y concretas, mientras que recién en la etapa de operaciones formales (a partir de los 12–13 años) los adolescentes logran manejar conceptos más abstractos y simbólicos (Piaget & Inhelder, 1969).
En este sentido, las escalas tradicionales como Borg 6–20 o la CR-10 suponen un nivel de abstracción numérica y simbólica que los niños pequeños no poseen, lo cual se traduce en una menor validez y confiabilidad cuando se aplican sin adaptaciones (Utter et al., 2002; Pfeiffer et al., 2002). Los estudios han mostrado que, a la misma intensidad relativa, los niños tienden a reportar valores de esfuerzo percibido más bajos que los adultos, en parte por la dificultad para vincular sensaciones fisiológicas con escalas numéricas lineales diseñadas para sujetos con pensamiento formal (Groslambert & Mahon, 2006).
La EPInfant, al integrar descriptores verbales sencillos en español, ilustraciones progresivas que representan cambios faciales asociados al esfuerzo y un rango numérico acotado (0–10), se ajusta a estas limitaciones cognitivas y facilita la comprensión. Su diseño se apoya en principios similares a los propuestos por el modelo EPI-JET (Exercise Perception Index – Junior Exercise Test), que considera la necesidad de adaptar instrumentos perceptuales al desarrollo neurocognitivo de la infancia (Eston & Lamb, 2000). En ese modelo, la percepción del esfuerzo se entiende como una construcción psicofisiológica en la que confluyen señales aferentes musculares, cardiovasculares y respiratorias, junto con la capacidad del niño de integrarlas en una experiencia consciente.
La evidencia chilena confirma que la EPInfant logra capturar esta integración. En pruebas incrementales, los niños en etapa de operaciones concretas mostraron una correlación elevada entre esfuerzo percibido y frecuencia cardíaca (r = 0,73 en varones y r = 0,58 en mujeres), lo que indica que, pese a sus limitaciones cognitivas, la escala permite registrar con fidelidad la experiencia subjetiva de esfuerzo (Rodríguez-Núñez & Manterola, 2016). De manera complementaria, en adolescentes en etapa de operaciones formales, si bien la correlación fue algo menor (r = 0,43 en hombres y r = 0,62 en mujeres), la consistencia de los modelos de regresión respalda que la escala sigue siendo válida en este grupo (Rodríguez-Núñez & Manterola, 2016).
En definitiva, la EPInfant representa un puente entre la fisiología del ejercicio y la psicología del desarrollo, ofreciendo un instrumento que respeta la evolución cognitiva y al mismo tiempo conserva la sensibilidad para detectar cambios fisiológicos reales.
Instrucciones de uso e integración en protocolos
El uso de la EPInfant requiere una fase de inducción previa al ejercicio, en la cual se explica la escala al niño en un lenguaje adaptado a su edad. Según las recomendaciones oficiales, la instrucción debe ser:
“Antes, durante y después del ejercicio te preguntaré: ¿Cuán cansado te encuentras? Debes utilizar los números, las palabras o los niños para indicarme tu nivel de cansancio durante la actividad. Observa al niño que se encuentra al inicio de la escala: si te sientes como él, significa que no estás cansado. Observa a los niños que se encuentran en el centro de la escala (niveles 5 y 6): si te sientes como ellos, significa que estás cansado, pero puedes seguir haciendo ejercicio. Observa al niño que se encuentra al final de la escala: si te sientes como él, significa que estás muy cansado y no puedes continuar” (Rodríguez-Núñez & Manterola, 2016, p. 32).
En la práctica, se recomienda que los niños se familiaricen con la escala en reposo y en ejercicios suaves, antes de utilizarla en protocolos incrementales o entrenamientos.
Integración en protocolos de ejercicio
Prueba de escalón de Chester: la EPInfant ha sido validada en este protocolo, registrando valores al final de cada nivel. La correlación entre esfuerzo percibido y frecuencia cardíaca se mantiene significativa a lo largo de toda la prueba, lo que la convierte en una herramienta confiable para monitorizar intensidad submáxima (Rodríguez-Núñez & Manterola, 2016).
Protocolos de cinta o bicicleta: estudios adicionales han mostrado que la escala es sensible en modalidades distintas al escalón, y que puede utilizarse tanto bajo paradigma de estimación como de estimación-producción (Rodríguez-Núñez et al., 2016).
Rehabilitación pediátrica: en programas de rehabilitación respiratoria y cardiopulmonar, la escala se recomienda como complemento a variables objetivas, ayudando a ajustar la intensidad del ejercicio en niños con capacidad limitada o enfermedades crónicas (Rodríguez & Gatica, 2016).
En síntesis, la EPInfant puede utilizarse tanto para evaluar intensidad durante pruebas incrementales como para regular cargas en entrenamientos o sesiones clínicas, adaptándose a distintos escenarios educativos, deportivos y terapéuticos.
Recursos disponibles
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Referencias
Eston, R. G., & Lamb, K. L. (2000). Effort perception in children. Sports Medicine, 23(2), 139–148.
Groslambert, A., & Mahon, A. D. (2006). Perceived exertion: Influence of age and cognitive development. Sports Medicine, 36(11), 911–928. https://doi.org/10.2165/00007256-200636110-00001
Pfeiffer, K. A., Pivarnik, J. M., Womack, C. J., Reeves, M. J., & Malina, R. M. (2002). Reliability and validity of the Borg and OMNI rating of perceived exertion scales in adolescent girls. Medicine & Science in Sports & Exercise, 34(12), 2057–2061. https://doi.org/10.1097/00005768-200212000-00025
Piaget, J., & Inhelder, B. (1969). The psychology of the child. Basic Books.
Rodríguez, I., & Gatica, D. (2016). Percepción de esfuerzo durante el ejercicio: ¿Es válida su medición en la población infantil? Revista Chilena de Enfermedades Respiratorias, 32(1), 25–33.
Rodríguez-Núñez, I., & Manterola, C. (2016). Validación inicial de la escala de medición de esfuerzo percibido infantil (EPInfant) en niños chilenos. Biomédica, 36(1), 29–38. https://doi.org/10.7705/biomedica.v36i1.2720
Rodríguez-Núñez, I., Manterola, C., & Zambrano, L. (2015). Validez de criterio de las escalas de medición de esfuerzo percibido en niños sanos: una revisión sistemática y metaanálisis. Archivos Argentinos de Pediatría, 113(6), 550–557.
Utter, A. C., Robertson, R. J., Nieman, D. C., & Kang, J. (2002). Children’s OMNI scale of perceived exertion: Walking/running evaluation. Medicine & Science in Sports & Exercise, 34(1), 139–144. https://doi.org/10.1097/00005768-200201000-00021
